viernes, 3 de julio de 2015

DE MAR A MAR ENTRE LOS DOS LA GUERRA (modificado)

Olalba me ha traído el regalo del libro agotado en librerias que buscaba hace tiempo: "Sí, Soy Guiomar" El amor tardío, secreto y controvertido de Antonio Machado. Algo me decía que debía -oirla- antes de condenarla de antemano, conforme se hace en bastantes círculos intelectuales, donde comentan su extraña relación. No me ha defraudado. Sus memorias rezuman autenticidad. "La bien establecida" Señorita Guiomar (Señora Pilar Valderrama)quien, como se vé y lee, era católica tradicionalista, quiso a Antonio a la manera que podía hacerlo (sin ponerse el mundo por montera) una mujer de su época y creencias, matrimoniada y con familia e hijos. Nada que reprocharle. Al contrario. Luego de su disconformidad con la publicación de Concha Espina revelando el amor secreto, hizo bien en atreverse a publicar las características confesables de su relación. De lo que desmintió o calló, estaba en su derecho. A nosotros nos queda leerles a los dos, sentir e imaginar. Yo lo he hecho velozmente esta tarde antes de unas vacaciones en el blog; sin exagerar, espero. Confieso que en varios trozos de su difícil singladura me ha emocionado. Y me ha sorprendido hallar a un Machado adolescente, tiernamente pueril tontamente enamorado y nada trascendente;queriéndola mogollón sin dárselas de profesor.¡Chapeau! por Antonio y por Pilar. Tanto monta, monta tanto
Sublime. Extasía ver a Antonio Machado guiar tan dulce y humildemente a Pilar -despojado de toda la vanidad de su reconocida autoridad- por las procelosas sendas del infierno real de la industria editora o la política española de los años 30 como el Virgilio de Dante. De nuevo, ejerce de Pigmalión idénticamente a como hizo con Leonor. Tentado he estado de aceptar opiniones ajenas aparente o realmente más documentadas que la mía… pero no lo haré. Suponía que esa mujer tendría algo especial. Así ha sido. Que cada cual piense lo que quiera. Yo deduzco que se amaron espiritual y terrenalmente; así fueran solo besos robados, conforme escribe Antonio -sin nombrarlo- autoinculpándose de “malo”. Lean el libro. También, porque las descripciones del supuesto tercer mundo imaginario que crearon entre los dos (y al que se refieren a menudo en sus cartas) no podrían ser tan vívidas como, en algunos versos, las narra ella. Lo mismo deduzco al leer las referencias a una palabra en clave solo conocida por ellos: ¿Sabes? ...o a un pañuelo manchado en una fuente… Pienso en ambos como Varón antes que Poeta, y como Mujer antes que Virgen. Tampoco tiene mayor trascendencia. Ella rejuveneció a Antonio en todas sus dimensiones. Solo por eso, bienhallada fuiste, Pilar. Los poemas a Guiomar son, en general, de menor entidad que los anteriores a Leonor. Creo que el Machado, algo estropeado -no solo desaliñado- de 53 años “chocheó” bastante con Pilar. Da la impresión de haberse obnubilado físicamente con la batea rebosante de esta estupenda mujer de 36 años, muy bien aderezada, además, intelectualmente...y en la plenitud de su madurez personal. Una combinación inusual. Él llenó en ella el sentido de lo sublime platónico para lo que su espíritu sensible había sido cultivado en aquella sociedad española victoriana. Posiblemente Antonio fué para Guiomar una buena tierra donde desarrollarse, que no abundaba entonces. El Artista y Mecenas-Pigmalión hecho hombre. Padre o hermano mayor, etc.. Me impresiona la profundidad de algunos versos posteriores de Guiomar, antes sin mayor valor. La evolución poética que experimenta tras su encuentro con Machado es sustancial. Nace Guiomar y nace la Pilar poetisa honda. Ver “ESENCIAS” Amor es un siempre ¡siempre! la sed que nunca se acaba del agua que no se bebe. Y aparece por doquier la grandeza del grande: Antonio reconoce la aportación fundamental de Pilar a LA LOLA SE VA A LOS PUERTOS. Con dos estrofas, que ella le escribe, rehace teleológicamente toda la historia. Halla la hondura para esa pieza que sin ella posiblemente no habría encontrado o le llevaría por otros derroteros. Acto III, escena X, la penúltima. HEREDIA: Pero si tú has elegido con el corazón ... LOLA: Heredia, el corazón de la Lola sólo en la copla se entrega. Pilar, colabora con él, dice Jorge Guillén. La última escena se reservará a la copla esencial. La Lola, La Lola se va a los Puertos, La Isla se queda sola. Los poemas de Pilar anteriores para nada logran la hondura de estos que siguen, ya relacionándose con el sevillano-soriano-segoviano: Hoy he vuelto a mi jardín de la Fuente del Amor, que canta y cuenta sin fin su dolor ... El mismo banco de piedra donde los dos una tarde ... Se enrosca a el alma la hiedra del recuerdo ... El pecho arde ... Pero estoy sola -es invierno- errando en la tarde fría. Siento un escalofrío interno. ¡No está su mano en la mía! Dime, fuente del Amor, ¿dónde el que mi pecho añora se oculta? ... Del surtidor el agua, saltando, llora ... Mis labios están helados. Mis ojos miran sin ver, ¡tan cansados! este frío atardecer. En el jardín de la fuente. ¡Cómo suena su canción -canción del Amado ausente- dentro de mi corazón!. Sin embargo, encontrar en Antonio este tipo de profundidades es lo habitual; aunque como digo, pese a la musa, percibo la chispa con menos asiduidad que anteriormente. Perdón, Madona del Pilar, si llego al par que nuestro amado florentino, con una mata de serrano espliego, con una rosa de silvestre espino. ¿Qué otra flor para ti de tu poeta si no es la flor de su melancolía? Aquí, donde los huesos del planeta pule el sol, hiela el viento, diosa mía, ¡con qué divino acento se llega a mi rincón de sombra y frío tu nombre, al acercarme el tibio aliento de otoño el hondo resonar del río! Adiós; cerrada mi ventana, siento junto a mí un corazón. ¿Oyes el mío? Reconocemos la emoción del Machado inspirado con la sencillez y el lirismo de la época soriana con Leonor, en los versos del mocito Barbero. Por segunda vez declara su amor a una mujer : "Hora del último sol, la damita de mis sueños se asoma a mi corazón". O éstos polémicos que, en mi opinión, muestran al varón sentir el sexo resucitado : “Y en la tersa arena cerca del mar, Tu carne rosa y morena, súbitamente, Guiomar”. Guiomar, mejor dicho “la Señora”, rápidamente desmintió estos encuentros furtivos en la alborada de la playa de “La Zurriola” de San Sebastian descritos por Concha Espina. España 1932. Háganse a la idea. Antonio la hizo crecer y afirmarse en una parte, hasta entonces contenida, por las circunstancias, de su personalidad. Pilar se bautizó de buen grado en la Guiomar del Juan Bautista Machado y se transformó. Podría decirse que se hizo Mujer. Quiso al Poeta y al Hombre… Sufrió por él –y con él- los tiempos convulsos propios de su condición de mujer, de casada y de la época turbulenta de la guerra civil en bandos y pensamientos diferentes (aunque no tantos). Y en ese querer estaban -a la vez- la artista, la mujer, la esposa de otro y la madre, pero, si se me permite, estaba también la vanidad de recordarnos en su libro que, al fin y a la postre, como el propio Antonio se lo expresó repetidas veces y Guiomar lo enseñorea: Ella -y no Leonor- fué la mujer de su vida. ¡Ahí es nada! AQUELLA SOY Aquélla soy que un doloroso azar destinó para ser tu amor postrero. La Musa de tu nuevo cancionero: en sueños «¡siempre tú, Guiomar, Guiomar!». Sin pretenderlo me llegaste a amar con esa fuerza de un amor primero, pero más del encanto prisionero conseguiste ese amor idealizar. Tú anhelaste quedar para la historia solo como «poeta de una diosa» que fue a un tiempo tu gozo y tu tormento. Pero firme, en la cumbre de la gloria tu nombre está, como la roca airosa que no hunde el mar ni la derriba el viento. TENGO UNAS MATAS DE ROMERO ... Con cuánto amor, con qué sin par ternura perfumabas tu estancia de romero, avivabas. las ascuas del brasero soñando en un momento de ventura. Tu pecho, rebosante de amargura: Segovia fría, soledad, . En lo alto brillando algún lucero, y tú esperándome en la noche oscura. Me sentías muy cerca, sin estarlo, por obra y gracia de los corazones, por obra y gracia de la poesía. Lo que sucedió que propició que ambos acabaran separados con el Poeta escribiendo : Y te enviaré mi canción: “Se canta lo que se pierde”, con un papagayo verde que la diga en tu balcón. Tengo un olvido, Guiomar, Todo erizado de espinas, hoja de nopal. no podemos saberlo. Yo, que los he escuchado a los dos, lo lamento humanamente pero no lo juzgo. Independientemente del realismo trágico de las ideologías o los intereses impuestos o sobreimpuestos a ambos por el conflicto armado, Guiomar lo explica y yo la creo: "Inventé ese "tercer mundo" por tener la certidumbre de que todo acto que se materializa indebidamente, deja un poso de culpabilidad, de tristeza y a la larga el recuerdo afectivo se desvanece. Solo lo que radica en el espíritu, en el pensamineto límpio permancerá". Sea ésto -tan contrario a la mentalidad actúal-, virtud o estragos de idealismos propios del siglo XIX, lo juzgarán otras miradas, psicológicas o sociológicas, nunca las poéticas o humanas. No la mia, desde luego, por mucho que sea antípódica a mi conducta. Bendita rectitud de conciencia o apariencia. Conocemos únicamente unas cuantas cartas de Antonio a Guiomar; desconocemos las de Guiomar a Antonio. Lástima. ¡cuántas claves; cuántas emociones y experiencias estarían recogidas ahí!. Estos cielos azules; este sol de la infancia… Búsquenla en las bibliotecas y lean a Guiomar. No se dejen influenciar. Escuchen su lamento por estar ausente en el acompañamiento final de Colliure. Vean la peli (Rocío Jurado, José Sancho Paco Rabal y Beatriz Santana la interpretan y dan más que la talla) o la obra teatral LA LOLA SE VA A LOS PUERTOS, de la que son autores los hermanos Machado. No se arrepentirán. ¡Como el viento! De un lugar para otro sin nadie que lo recoja. En vano toca cuerpos y aldabas; levanta el polvo de los caminos o aulla en la noche la desventura Las iglesias han perdido la cordura de sus campanas, La fantasía de sus volteos a gloria; fundidas brillan ahora en arrebatos de cañones e iras Los ecos del alba tintinean al viajero sueños de príncipe; le abren el libro de la esperanza. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Palencia -tierra casi chica de Pilar-, escribo estos versos míos. Mios son también los escritos en el sobre de correos.Obvio, pero...

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